|
|
El Diseño Gráfico es una forma de
pensamiento. Es el desarrollo consciente de la capacidad ontológica
del ser humano, de crear un universo comunicacional compuesto por
signos, símbolos y señales. Es la posibilidad de producción
de cambios sociales, antes que un emergente de ellos.
Como disciplina formadora de profesionales, el
Diseño Gráfico tiene la obligación de promover
la adquisición de una conciencia plena de las herramientas
y procesos, que se ponen en juego en la tarea; un diseñador
tiene, ante todo, la misión y la responsabilidad de ser conciente
de lo que ocurre cuando se ponen en marcha los procesos de ideación
y concreción de actos de comunicación.
La exploración hacia el estado de conciencia, devela el alcance
y, por ende, el poder de la actividad del diseñador como
modificadora de la realidad y descubre, al mismo tiempo, el deber
de hacerse responsable de obtenerlo, desarrollarlo y aplicarlo.
Lo que diferencia a la enseñanza del Diseño Gráfico
como disciplina universitaria, de otras experiencias educativas,
no es la profundidad o complejidad con la que es encarada, sino
el estado de reflexión respecto de la responsabilidad implicada
en el accionar.
|